Monday, May 23, 2011

Hemisferios Cerebrales


Causas y Resultados: Karma y Rastros Kármicos



La cultura en la que vivimos nos condiciona, pero nosotros cargamos con las semillas de la condición donde sea que vayamos. Todo lo que nos molesta está en realidad en nuestra mente. Culpamos de nuestra infelicidad al ambiente, nuestra situación, y creemos que si pudiéramos cambiar nuestras circunstancias seríamos felices. Pero la situación en la que nos encontramos es sólo una causa secundaria de nuestro sufrimiento. La causa principal es la ignorancia innata y el consecuente deseo de que las cosas sean otras de las que son.
Tal vez decidimos escapar las tensiones de la ciudad moviéndonos al océano o a las montañas. O podemos dejar la desolación y dificultades del campo por la emoción de la ciudad. El cambio puede ser agradable porque las causas secundarias se alteran y puede encontrarse el contento. Pero sólo por un periodo corto. La raíz de nuestro descontento se mueve con nosotros hasta nuestro nuevo hogar, y desde allí crecer nuevas insatisfacciones. Pronto somos atrapados de nuevo en la confusión de la esperanza y el miedo.
O podemos pensar que si tuviéramos más dinero, o una mejor compañía, o un mejor cuerpo o un trabajo o educación, seríamos felices. Pero sabemos que esto no es cierto. Los ricos no están libres del sufrimiento, una nueva compañía nos faltará de alguna manera, el cuerpo envejecerá, el nuevo trabajo se hará menos interesante, y así. Cuando pensamos que la solución de nuestra infelicidad puede encontrarse en el mundo exterior, nuestros deseos sólo pueden ser saciados temporalmente. Si no comprendemos esto, somos sacudidos de aquí para allá por los vientos del deseo, siempre de forma incesante e insatisfecha. Somos gobernados por nuestro karma y continuamente sembramos las semillas de futuras cosechas de karma. Este modo de acción no sólo nos distrae de la vía espiritual, sino que nos previene de encontrar satisfacción y felicidad en nuestra vida diaria.
A medida que nos identificamos con el asimiento y aversión de la mente en movimiento, producimos emociones negativas que nacen en el vacío entre lo que es y lo que queremos. Las acciones generadas desde estas emociones, que incluyen casi todas las acciones llevadas a cabo en nuestras vidas ordinarias, dejan rastros kármicos.
Karma* significa acción. Rastros kármicos* son el resultado de acciones, que permanecen en la conciencia mental e influencian nuestro futuro. Podemos entender parcialmente los rastros kármicos si los pensamos como en occidente se refiere como tendencias en el inconsciente. Son inclinaciones, patrones de comportamiento interior y exterior, reacciones arraigadas, conceptualizaciones habituales. Dictan nuestras reacciones emocionales en situaciones y en nuestras comprensiones intelectuales al igual que en nuestros hábitos emocionales y en las rigideces intelectuales. Crean y condicionan cada respuesta que normalmente tenemos para cada elemento de nuestra experiencia.
Este es un ejemplo de rastros kármicos a grandes rasgos, no obstante la misma dinámica se lleva a cabo incluso en los niveles más sutiles y más penetrantes de la experiencia: Un hombre crece en un hogar donde hay muchas riñas. Luego, tal vez treinta o cuarenta años después de abandonar su hogar, él está caminando por una calle y pasa por una casa donde hay personas argumentando unas con otras. Esa noche él tiene un sueño donde está peleando con su esposa o compañera. Cuando despierta en la mañana se siente agraviado y aislado. Esto lo
nota su compañera que reacciona a su estado de ánimo, cosa que lo irrita.
Esta secuencia de experiencias nos muestra algo acerca de los rastros kármicos. Cuando un hombre era joven, él reaccionaba a las riñas en casa con miedo, enojo, y dolor. Sentía aversión hacia la argumentación, una respuesta normal, y esta aversión dejó un rastro en su mente. Décadas después pasa por una casa y escucha riñas; esta es la segunda condición que estimula el antiguo rastro kármico, que se manifiesta en el sueño de aquella noche.
En el sueño, el hombre reacciona a la provocación de su compañía en el sueño con sentimientos de ira y dolor. Esta respuesta está gobernada por los rasgos kármicos que fueron colectados en su conciencia mental de niño y que probablemente se ha reforzado muchas veces desde entonces. Cuando la compañía en el sueño -que es por completo una proyección de la mente del hombre- lo provoca, su reacción es de aversión, tal como cuando era un niño. La aversión que siente en el sueño es la nueva acción que crea una nueva semilla. Cuando despierta está atrapado en emociones negativas que son fruto de karmas anteriores; se siente enajenado y aislado de su compañera. Para complicar más las cosas, su compañera reacciones de sus tendencias kármicas habituales y determinadas, quizá volviéndose de mal genio, aislada, apologética o servil, y el hombre de nuevo reacciona negativamente, sembrando de nuevo otra semilla kármica.
Cualquier reacción a cualquier situación -externa o interna, despierto o soñando- que esté enraizada al asimiento o a la aversión, deja un rastro en la mente. Ya que el karma dicta las reacciones, las reacciones siembran más semillas kármicas, que luego dictan reacciones, y así sucesivamente. Así es como el karma conduce a más de sí mismo. Es la rueda de samsara, el círculo incesante de acción y reacción.
A pesar de que este ejemplo se enfoca en karma en el nivel psicológico, el karma determina cada dimensión de la existencia. Forma los fenómenos emocionales y mentales en la vida de un individuo al igual que la percepción y la interpretación de la existencia, el funcionamiento del cuerpo, y el dinamismo de causa y efecto del mundo exterior. Cada aspecto de la existencia, sea pequeño o grande, está gobernado por el karma.
Los rastros kármicos dejados en la mente son como semillas. Y como semillas, requieren ciertas condiciones de modo que puedan manifestarse. Tal como una semilla necesita la combinación apropiada de humedad y luz y nutrientes y temperatura para brotar y crecer, los rastros kármicos se manifiestan cuando se encuentra la situación apropiada. Los elementos de la situación que soportan la manifestación del karma son conocidos como causas secundarias y condiciones.
Es muy útil pensar en el karma como el proceso de causa y efecto, porque esto lleva al reconocimiento de que las elecciones hechas en respuesta de una situación, interna o externa, tiene consecuencias. Una vez que entendemos de verdad que cada rastro kármico es una semilla para acciones posteriores gobernadas por karma, podemos utilizar ese entendimiento para evitar crear negatividad en nuestra vida, y en vez de ello crear condiciones que influirán nuestras vidas en una dirección positiva. O, si sabemos cómo, podemos permitir a las emociones que se liberen a sí mismas cuando aparezcan, en cuyo caso no se crea karma nuevo.

Sunday, May 1, 2011

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Futbolred.com Centauros le complicó la vida a Bucaramanga De manera inesperada, el conjunto llanero goleó al santandereano por 4-0 en Villavicencio. Source: Futbolred.com Published: 2011-05-01 04:55:42 GMT 3 hours ago via RSS Graffiti · 1 · Like · · Share


De manera inesperada, el conjunto llanero goleó al santandereano por 4-0 en Villavicencio.
Source: Futbolred.com
Published: 2011-05-01 04:55:42 GMT
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Stardust Memories (Woody Allen, 1980)


Sometimes I wonder why I spend
Such lonely nights
oh baby lonely nights
dreaming of a song
The melody haunts my reverie
And I am once again with you
When our love was new, oh baby
And each kiss an inspiration
Now that baby you know was long ago

Oh beside a garden wall
When stars are bright
You are in my arms
The nightingale tells his fairy tale
A paradise where roses bloom
Though I dream in vain
In my heart it will remain baby
My stardust melody
Oh memory oh memory oh memory


http://en.wikipedia.org/wiki/Stardust_(song)